miércoles, 5 de marzo de 2008

Cualquier semejanza con la realidad es sólo coincidencia wajajajajaja


Comenzamos el año laboral y ya tenemos muchos cambios en la oficina.
Es así como nos encontramos con dispensadores de café y también de golosinas, el otro día vi a un compañero peleando (literalmente) con la maquinita y me reí mucho. Desde ese momento cuando queremos comprar algo lo mandamos a él ya que después de ese "altercado" quedaron como dos grandes amigos y él le conoce todas las mañas jajajajaja. (mi compañero a la maquinita, no la maquinita a mi compañero)
Viendo en youtube encontré esto y no pude dejar de recordar el episodio.

“Cualquier semejanza con la realidad es sólo coincidencia”



6 comentarios:

Daniel dijo...

Menos mal que a mi nunca me fallan las maquinas dispensadoras (bueno, solo en un par de oportunidades que se tragaron mi moneda).
Saludos

Marcela González dijo...

Jajajaja...super divertido el video...pobre compañero tuyo jajaja, a mi una vez también se me quedó atascado lo que estaba comprando, pero vino el encargado de la máquina, la abrió y me la pasó en la mano.

Un abrazo...

Rikardo dijo...

hola marce:

yo esas maquinitas no las soporto...varias veces se quedaron las monedas en el interior y yo a lo condorito exigiendo una explicación.asi que las evito ...

cariños

rick

elisa de cremona dijo...

jajajajajajajajajaa
jajajajajajajaja
jajajajajajajajajajajajaa
el sábado donde la sita farah... ya sabe

Negrita dijo...

puchas me marcó error al dejar el comentario grrrr....
Decía que me llegó a dar pena el pobre mono.. y no hay nada peor que te falle la famosa maquinita cuando tienes pocas monedas y mucha hambre!
En la U, sólo usaba la máquina del café.. por suerte cada vez que fallaba, podía ir a la secretaría de la dirección de asuntos estudiantiles, avisar que la máquina falló y me devolvían la plata, (y ponían el cartelito de que estaba mala).
La secretaria había sido compañera mía en el colegio y sabía que nunca le iba a pedir la devolución por una falla que no había ocurrido..
Como éramos amigas, al final me invitaba a un café en la oficina (que era un item de la u para los alumnos), así que después me dijo que no gastara más plata y que me fuera en las mañanas o cuando quisiera café, a compartir uno con ella en la oficina y así copuchabábamos un ratito jajajaa..
La plata que iba a gastar en café, la comprabamos en un alfajor de la cafetería pa acompañar...
Abrazos
Carola

fuerza dijo...

jajajaja cuando trabajaba en el hospital siempre en el turno de noche hacíamos cagar la máquina a patadas....jijijiji que malas!!!!